Las torsiones en el Yoga

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En el post Pongamos que hablo de mi columna, https://respirayoga.es/pongamos-que-hablo-de-m/ hablábamos de la pelvis, cadera, sacro y de la proyección de las diferentes fuerzas y pesos que tenían lugar en nuestra espalda. En este mes en las clases de Respira Yoga trabajamos y hablamos, además de la zona abdominal, de las torsiones como una de las direcciones que efectúa columna vertebral.

De hecho, nuestra columna puede moverse en Flexión, por ejemplo, cuando hacemos Uttanasana, Extensión como cuando hacemos Bhujangasana, Lateralización, como cuando hacemos Parighasana y la Torsión como cuando hacemos Ardha Matsyendrasana.

La columna está compuesta de vértebras cervicales desde la C1-C7, 12 vértebras torácicas T1 a T12, 5 lumbares, L1 a L5, 5 vértebras sacras S1-S5 y 3 vértebras en el coxis.

Como elementos constituyentes de la columna, tendríamos los discos intervertebrales y las articulaciones facetarias que son las conexiones entre las vértebras que funcionarían como cualquier otra articulación, permitiendo movimientos como retorcerse o inclinarse.

En las clases de yoga oirás mucho decir a los profes, la idea de crecer, proyectar desde los pies la energía de la tierra y desde lo alto de la cabeza hacia el cielo.

Este gesto además de sentir una mayor alineación corporal significa que creamos espacio entre las vértebras permitiendo que nuestra columna respire mejor, que las vértebras puedan tener mejor movimiento sin presionar los discos intervertebrales y evitando protusiones y tensiones vertebrales.

Dado nuestra vida actual, donde vivimos castigando nuestra espalda al sentarnos medio tumbados en sillones, sillas o sofás, y nuestros discos sufren presiones durante meses o años que pueden desembocar en problemas cervicales, lumbares, ect..

En las clases de yoga, se trabaja principalmente la proyección para esa propiocepción de como nuestra espalda se alinea, y se trabajan los movimientos de la espalda para devolverle su flexibilidad y movilidad original.

Uno de los movimientos más delicados, sobre todo para que su ejecución no perjudique la columna se trata de las Torsiones.

Las torsiones son muy beneficiosas en sí mismas ya que en el campo energético contribuyen a un efecto relajante, en el cambio físico, produce un masaje en órganos donde normalmente no se pueden acceder como el hígado, bazo o los mismos intestinos, que ayudan a eliminar toxinas, y en el campo mental induce a la introspección y al sentir donde va nuestra respiración de una manera pasiva y relajada.

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Si eres principiante de yoga, lo ideal es empezar a realizarla tumbado, cuando la espalda reposa en la esterilla y sobre todo está relada y con las vértebras colocadas. Una de las formas es como aparece en la foto. Primero llevas las rodillas al pecho, colocas los brazos en cruz y dejas caer las rodillas a un lado, poniendo atención a que ninguno de los hombros se levante, que nos mostraría un acortamiento.

Si sientes que uno de los hombros se levanta, necesitamos ajustar la postura relajando y reduciendo el ángulo de la torsión hasta que los hombros se apoyen en la esterilla o colocar una mantita debajo del hombro que se levanta para aliviar su tensión.

Una vez colocada la torsión, puedes empezar manteniendo entre 3 y 5 respiraciones, para después volver a llevar las rodillas al pecho y dejar caer las rodillas hasta el otro lateral y volver a realizar los ajustes necesarios.

 

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Poco a poco cuando vayas profundizando en tu práctica de yoga, puedes empezar a realizar esta postura sea sentado o incluso realizando una combinación de varias asanas como ocurre como por ejemplo  parivrtta Utkatasanap (silla con torsión).

Si la vas a realizar una torsión sentado, sobre todo si tienes escoliosis necesitamos estabilizar bien la pelvis par que la proyección de la espalda sea la correcta, luego, pon atención para empezar en la base de la postura, en tus isquios, que proyecten bien la energía desde el suelo y de lo alto de la cabeza genera ese crecimiento de espalda para permitir que los discos intervertebrales puedan girar con libertad. Luego inspira suavemente y al exhalar recogiendo suavemente tu bajo vientre comienza a girar desde tu ombligo hasta que llegues al grado de giro que pueda tu columna. Obviamente puedes utilizar tu escápula para ajustar y tu brazo para mantener tu espalda recta. Los músculos abdominales también participan aportando estabilidad y fuerza al masaje interno.

Como siempre cuando hagas torsiones y sientas que la espalda va torciendo, acuérdate de que el cuello, la mandíbula y tu respiración sigan siendo suaves y libres. Ah! Y algo importante, de sonreír… 🙂

 

Hasta aquí nuestros apuntes sobre el yoga y el cuidado de nuestra columna.

¿Te ha servido es post para enfocar tu práctica?

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