Qué hay detrás de una queja…

El otro día revisando Facebook vi un par de post y me di cuenta de la cantidad de entradas que hay para quejarnos de algo que no nos gusta.
Si observamos el significado de la Queja en la RAE, al final,  es mostrar nuestro desacuerdo respecto a una situación, hecho o comentario.
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He estado observando estos días mis redes sociales, sobre todo Facebook, y mi percepción es que alrededor de un 90% es para mostrar que rechazamos algo, ya sea el abandono animal, el racismo, nuestro sistema político, ect.. Un 5% para temas de desarrollo personal y frases motivadoras, 4% para subir Selfies y fotos de viajes (ahora en verano este porcentaje varía en alza), y un 1% para compartir recuerdos. Obviamente esto no datos estadísticos, es mi percepción de lo que ocurre en mis redes, que seguramente ocurrirá en las vuestras.

Con este panorama en las redes sociales podemos interpretar que esto se repite también en ambientes de trabajo, reuniones de amigos, y en general en nuestra vida cotidiana. Es increíble la cantidad de tiempo que invertimos en quejarnos y en rechazar las posturas de los demás.
No digo que la queja no sea un elemento válido, la Queja es importante ya que nos hace verbalizar un hecho u opinión contraria a nuestro esquema de valores, pero ¿qué ocurre si nos quedamos solo ahí?

Para empezar, vivir en la queja supone que liberamos una hormona llamada cortisol y adrenalina y esto influye en nuestro sistema nervioso y afecta a todos los demás y que, si no somos capaces de gestionar y recolocar, hace que nuestro cuerpo viva continuamente generando cortisol que contribuye a tener más estrés, tensión, nerviosismo, dolores de cabeza, ect… Recuerda que las emociones son necesarias, pero es importante vivirlas y liberarlas  para que no se queden retenidas en nosotros.

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¿Cómo podemos gestionar la queja?
Para empezar, tomando conciencia de todo lo que me quejo durante un día. Éste ya es un trabajo importante.
Lo normal sería pensar que, si no colocamos o le damos a nuestra mente una solución, eso seguirá estando ahí y mi mente seguirá yendo a ese conflicto para seguir alimentando nuestro rechazo a esa situación.
Lo interesante podría ser darnos cuenta de que cuando nos quejamos es porque algo no va en la misma línea que nuestra escala de valores o pensamiento, y trabajarlo desde la observación. Por ejemplo,  puedo cuestionarme si esto es realmente así, o si hay otros factores que intervienen en mi pensamiento. Así puedo situarme desde otro lugar y observar sin juicio tomando distancia.

Después, te invito a que te hagas la siguiente pregunta. Esto es algo que me parece ¡La bomba! ¿Qué está en mis manos para que esa situación o hecho pueda cambiar?
A veces nos quejamos de situaciones que están muy lejos de nosotros. Y de nuevo te repito que la queja es algo “sano”, y lo entrecomillo porque forma parte de nuestra naturaleza y del conjunto de las emociones que somos capaces de sentir, pero lo que no es saludable es quedarse ahí enganchado y seguir retroalimentándolo. Por lo tanto, si algo está fuera de nuestro alcance, acepta lo que no puedes cambiar en este momento y ponte manos a la obra para cambiar o sembrar una semilla de cambio.

Por ejemplo, puede que no pueda solucionar el cambio climático, pero puedes contribuir a reciclar más, a comprar detergentes ecológicos, a amortizar más tu ropa y no consumir más de lo necesario, comprar productos bio…ect.. incluso compartir tus avances con tus personas cercanas desde la comunicación asertiva pues provocar un movimiento global a la larga.

Otro ejemplo que te propongo muy habitual ¿Qué puedo hacer si llego al banco o a cualquier otro sitio para tramitar una gestión, y me encuentro con una fila donde me toca esperar 15 o 20 min? Si tengo prisa, empezaré a farfullar y a ponerme más nervioso aún, pero ¿y si tomo conciencia de que esta situación me está enseñando algo? Puede que siempre espere al último momento para hacer mis gestiones y si me organizara mejor tuviera más días de margen y pudiera irme e ir otro día y no tendría que esperar en esa fila y puede, que si madrugara un poco más no me encontraría con tantas personas en la fila e iría más holgado de tiempo y que si llamara al banco podría hacer gestiones online ¿te das cuenta? Hay infinidad de propuestas para cambiar esa energía a tu favor. Lo que está claro es que si no puedes hacer más que esperar la fila, el hecho de quejarte no va a ayudarte mucho. Intenta darle la vuelta a la situación. Quizás puedes mientras llamar a alguien por teléfono y poneros al día, o puedes revisar tus mails o redes sociales en ese ratito, o puedes llevarte un libro y leer ese tiempo. Acepta lo que no puedas cambiar y te sentirás mejor.
Además, le estarás dando a tu cerebro una información importantísima, primero otro patrón de comportamiento, de que cada situación tiene otro punto de vista, y sobre todo, tranquilidad, serenidad, equilibrio.

Te lanzo otro recordatorio: el mundo no está en contra tuyo, la vida es lo que va pasando mientras nosotros vamos aprendiendo a encontrar las formas para gestionar las situaciones que se nos plantean de la mejor manera que podemos y sabemos en cada momento.
Seguiremos hablando de la queja y de otras cuestiones en próximos post.

¿Qué es lo que te produce una queja constante últimamente?
¿Eres capaz de observar tus quejas y darles la vuelta?
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